miércoles, 3 de marzo de 2010

Carta a la Inolvidable (Eduardo Mitre y Juan Rulfo)







Carta a la Inolvidable (Eduardo Mitre y Juan Rulfo)

 

Autor: Marco Antonio Loza Sanjinés 

 


Un espacio para la poesía 


La conocida periodista boliviana Amalia Pando hizo, durante su programa de radio en La Paz, la siguiente pregunta: “¿En todo esto hay espacio para el amor?”, se refería a: si en el tiempo de la radio donde trabaja había lugar –de vez en cuando– para temas ajenos a la política. Porque, ya son muchas las horas y las páginas que los medios de comunicación dedican al hecho político; los “analistas” están en todas las listas, nos gobiernan desde su venerable palabra, son los dueños de la Palabra-Amo: “Realidad”(1). Luis Tapia lo llamaría “Politización” de la vida cotidiana, lo que indicaría, a su vez, como sostiene el actual vicepresidente Álvaro García Linera, que estamos frente a un período revolucionario, etc.; es como si lo Político lo cubriera todo con una bruma espesa y gris no permitiendo ver sino aquello que rodea. Podríamos preguntarnos entonces, siguiendo el reclamo de Amalia Pando: “¿En todo esto hay espacio para la Literatura?”. La respuesta salta a la vista, usted y yo, amable lector, tenemos una página no dedicada a la política.

Carta a la Inolvidable


Y aprovechando este descansadero, queremos compartir el hallazgo de un hermoso poema de Eduardo Mitre que encontramos rebuscando en una de las librerías de nuestra ciudad. Se trata de “Carta a la Inolvidable” en una edición bien cuidada: Un precioso estuche conteniendo hojas rectangulares y tersas, que sustentan una letra que va deslizándose con pulcritud, sin artificios, con sinceridad, con erudición y sin falsa modestia; sobre la tapa del estuche se encuentra la imagen de una mujer que lee, con cierta angustia, una carta. Así, el poema, nos invita a leerlo tomando una a una las hojas sueltas –como una carta–, pudiendo ejercitarse también una combinatoria.
“Carta a la Inolvidable” es un homenaje a “Pedro Páramo” de Juan Rulfo y con él al mundo que Rulfo construyó, un mundo en el que se mezclan la realidad, la imaginación y el lenguaje. Por las hojas del poema-carta se ponen en escena los personajes de aquél inmortal relato. Siguiendo a Nabokov –que aconsejaba que la mejor manera de leer literatura era ponerse del lado de uno de los personajes– para mí, Susana San Juan, la destinataria del poema-carta de Mitre, era ***** tan cerca y tan lejos del verso de Mitre; y este poema de amor, un relato de amor por la Literatura:

Aquí se intercala el poema de Mitre y los párrafos de “Pedro Páramo” de Rulfo con el que la escritura de Mitre parece dialogar. Las citas tomadas del poema de Mitre van entre comillas, en cambio las citas del relato de Rulfo van entre paréntesis.

“Inolvidable y soñada
Susana San Juan:...” (2)

(“Pensaba en ti Susana. En las lomas verdes. Cuando volábamos papalotes en la época del aire.”) (3)

“Lejos de borrarse del mapa,
te cuento que ahora Comala
es una aldea planetaria,
una extraña idea global.

El camino que subía o bajaba
según se iba o venía,
es hoy una lisa autopista
que nos engulle de entrada.”

(“El camino subía y bajaba: ‘Sube o baja según se va o se viene. Para el que va, sube; para el que viene, baja.’
–¿Cómo dice usted que se llama el pueblo que se ve allá abajo?
–Comala, señor
–¿Está seguro de que ya es Comala?
–Seguro, señor.
–¿Y por qué se ve esto tan triste?
–Son los tiempos, señor.”)

Comala se ve triste, aunque sólo de lejos, pues lo pueblan los ecos de las personas que allí fueron felices a su modo, que ocuparon esos lugares que quedan en la memoria de los muertos:

“Pedro, del montón de piedras
en que se sentó a perecer,
se levantó a ser lo que es:
Rencor vivo y mala hierba.

(“–¿Conoce usted a Pedro Páramo? –le pregunté.
Me atreví a hacerlo porque vi en sus ojos una gota de confianza.
–¿Quién es? –volví a preguntar.
–Un rencor vivo –me contestó él.”)

Continuando lo serio de la serie en el poema de Mitre, se ven aparecer a: Juan Preciado, Damiana Cisneros, Fulgor Sedano, el padre Rentería..., y siempre presente, el fantasma de Susana San Juan:

“¿Y te imaginas, Susana,
una odisea más triste
que discurrir sin Itaca
ni Susana ni Ulises,

bajo un cielo inconmovible,
a la deriva, sin horizonte,
el rostro amado invisible
en el mar desierto de su nombre?”

(“Los rayos de la luna filtrándose sobre tu cara. No me cansaba de ver esa aparición que eras tú. Suave, restregada de luna; tu boca abullonada, humedecida, irisada de estrellas; tu cuerpo transparentándose en el agua de la noche. Susana, Susana San Juan.”)

Mitre y Rulfo. Carta a la inolvidable... a la Literatura.

Notas.- 


(1) Malpensantes como somos, no nos conformamos con esa Realidad. No, sin resistencia crítica: “Sin embargo, a eso que está más allá de los nombres, definido justamente por ser más que un nombre, hay que nombrarlo: se trata, desde luego, de la Realidad.“ Pero como la Realidad es una palabra demasiado grande para manejarla, existen otras Palabras-Amo más específicas: Realidad Política, Económica, etc. “Y aquí están de nuevo Aristóteles y su doctrina del juicio y de la decisión, cuyo lustre resaltan las locuciones, más bienvenidas, de ‘análisis político’ y ‘voluntad política’. En estas condiciones, se tiene efectivamente un mundo representable y manejable.” Jean-Claude Milner. “Los nombres indistintos”. (Buenos Aires: Editorial Manantial, 1999). El lingüista Milner desarrolla aquí las ideas de Jacques Lacan quien, dicho sea de paso, a propósito de Mayo del 68 que le tocó vivir, aconsejaba: “Esperar”. Así pues, no nos tragamos los análisis de los analistas políticos, y todavía aguardamos al René Zavaleta de estos tiempos.

(2) Eduardo Mitre. “Carta a la Inolvidable” (S/L: S/E, S/F). Existe una versión del poema de Mitre en: Eduardo Mitre. “Camino de Cualquier Parte” (Madrid: Visor Libros, 1998). Pp. 53-61

(3) Juan Rulfo. “Pedro Páramo. El Llano en Llamas y otros textos” (Argentina: Editorial Planeta, 1989)

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